La medida reemplaza las normas de la era Biden y plantea una disyuntiva para los consumidores: un menor precio de compra frente a mayores gastos en gasolina
El Gobierno del presidente Donald Trump finalizó este lunes nuevos estándares de economía de combustible con requisitos considerablemente más bajos hasta 2031, según informó Reuters. La medida revierte las exigencias más estrictas adoptadas durante la administración de Joe Biden y busca facilitar a los fabricantes la venta de vehículos de gasolina.
Trump says he approved fuel economy standards ending Biden EV mandate https://t.co/nNES4HEQGQ https://t.co/nNES4HEQGQ
— Reuters (@Reuters) September 26, 2026
El Departamento de Transporte fijó un promedio de flota de 34,9 millas por galón (14,7 km por litro) para 2031, frente a las 50,4 millas por galón (21,4 km por litro) que contemplaban las reglas de Biden. Esas normas, finalizadas en 2024, elevaban la eficiencia requerida un 8 % anual para los modelos 2024 y 2025, un 10 % en 2026 y un 2 % anual entre 2027 y 2031.
Menor costo para la industria
El departamento sostiene que el cambio reducirá los costos de cumplimiento y de tecnología para los fabricantes y, con ello, el precio de los vehículos nuevos. Calcula, por ejemplo, que General Motors podría ahorrar 20.400 millones de dólares hasta 2031. La Alianza para la Innovación Automotriz, que representa a GM, Toyota, Volkswagen, Hyundai y Ford, aseguró que la decisión alinea las normas con la ley y las condiciones actuales del mercado. Añadió que las reglas anteriores exigían de facto una transición a vehículos eléctricos desfasada de la demanda de los clientes.
El otro lado de la balanza
Las mismas estimaciones oficiales, recogidas por CNBC, indican que las nuevas normas aumentarán el consumo de combustible y las emisiones de dióxido de carbono durante décadas. Ese dato pesa en un momento en que los conductores enfrentan precios muy elevados desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Israel con Irán, a finales de febrero. El sábado, la gasolina rondaba en promedio los 4,50 dólares por galón.
El Sierra Club, organización ambientalista, anunció que combatirá la medida y advirtió que las familias terminarán pagando la factura en la gasolinera y en su salud. Dan Becker, del Centro para la Diversidad Biológica, sostuvo que el resto del mundo avanza hacia vehículos eléctricos avanzados y que la decisión podría restar competitividad a la industria estadounidense.
Un efecto práctico por definir
Según un análisis de Politico, el impacto real de la norma podría ser menor de lo que sugiere la cifra. El año pasado, el Congreso aprobó una ley que eliminó las multas que los fabricantes pagaban por incumplir los promedios de flota. Joshua Linn, profesor de la Universidad de Maryland, comparó los estándares con una “sugerencia”: sin sanciones, cumplirlos dependerá de consideraciones comerciales y no de una obligación legal.
Se espera además que la regla sea impugnada en los tribunales, como ocurrió con la derogación de las normas de emisiones vehiculares de la Agencia de Protección Ambiental (EPA). Serán los jueces quienes decidan si el Gobierno puede o debe exigir a los fabricantes mejorar la eficiencia o invertir en electrificación.
Para el consumidor, la pregunta de fondo sigue abierta: si un vehículo nuevo más barato compensará el mayor gasto en combustible a lo largo de su vida útil.



