Según datos del USDA, el gasto total del programa superó los cien mil millones de dólares en 2023.
Un número sin precedentes de estados está modificando las reglas del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP, por sus siglas en inglés) para restringir el uso de beneficios federales en la compra de alimentos y bebidas con bajo valor nutricional, como refrescos, bebidas energéticas, dulces y ciertos preparados. Estas modificaciones se implementan mediante exenciones aprobadas por el Departamento de Agricultura de EE. UU. (USDA) bajo una iniciativa que busca enfocar la ayuda en opciones más saludables y proteger el gasto de los contribuyentes.
Cinco estados comenzarán a aplicar restricciones desde el primero de enero de 2026. Indiana, Iowa, Nebraska, Utah y West Virginia ya recibieron aprobación formal para impedir la compra de bebidas azucaradas, energéticas y ciertos dulces con fondos de SNAP.
Estas medidas forman parte de un conjunto más amplio de solicitudes estatales. En total, alrededor de dieciocho estados han recibido autorización para implementar restricciones similares en 2026. Entre ellos se encuentran Arkansas, Colorado, Florida, Hawaii, Idaho, Louisiana, Missouri, North Dakota, Oklahoma, South Carolina, Tennessee, Texas y Virginia, además de los cinco ya mencionados.
Defensores de estas políticas argumentan que los cambios responden a metas de responsabilidad fiscal y de salud pública. Estudios del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades han vinculado el consumo regular de bebidas azucaradas con mayores riesgos de enfermedades crónicas, lo que añade presión sobre los sistemas estatales de salud. Información adicional puede consultarse en.
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También subrayan que el SNAP es uno de los programas más costosos de asistencia federal y que la supervisión estatal puede ayudar a garantizar que los fondos se utilicen de manera efectiva, sin afectar el acceso a alimentos básicos. Según datos del USDA, el gasto total del programa superó los cien mil millones de dólares en 2023, lo que ha motivado llamados a mejorar la integridad del sistema y reducir usos no esenciales.
El consenso entre varios estados es que promover una dieta más saludable y fortalecer la responsabilidad en el uso de los beneficios son objetivos compatibles con un programa de nutrición sólido y sostenible.



