Aunque por sí solos no son letales, el problema es acumulativo: una dieta cargada de alimentos ultra procesados puede alterar la salud intestinal.
El Reino Unido ha declarado tóxicos a varios caramelos Jolly Rancher. El motivo: contienen hidrocarburos derivados del petróleo, prohibidos en Europa pero permitidos en Estados Unidos gracias a un vacío legal conocido como “GRAS” (generalmente reconocido como seguro). Mientras Londres los retira del mercado, millones de estadounidenses los siguen consumiendo a diario sin saberlo.
La alarma la encendió la Agencia de Normas Alimentarias británica en junio, al calificar como “no aptos para el consumo” a cuatro productos de la marca Jolly Rancher, fabricada por Hershey. El problema está en dos aditivos: MOAH y MOSH, compuestos derivados del petróleo usados para dar brillo y evitar que los dulces se peguen. Aunque no forman parte de la receta, se emplean como “ayuda de procesamiento”. En Reino Unido y la Unión Europea, algunos MOAH se consideran cancerígenos genotóxicos.
Pero mientras las autoridades europeas retiran los productos de los estantes y vigilan su venta ilegal en tiendas y portales en línea, en EE.UU. no hay ninguna prohibición. La FDA los permite, amparada en una normativa que data de 1958: si una sustancia es considerada segura por “expertos calificados”, puede añadirse a los alimentos sin pasar por una revisión oficial. Lo preocupante es que muchas de estas evaluaciones las hacen los propios fabricantes, sin obligación de compartir datos ni someterlos a revisión externa.
Este sistema ha permitido que compuestos como el BHT (preservante vinculado a alteraciones hormonales) y el BHA (potencial cancerígeno) inunden los estantes de los supermercados estadounidenses. No son ilegales, pero sí están prohibidos en buena parte del mundo. Y aunque por sí solos no son letales, el problema es acumulativo: una dieta cargada de alimentos ultraprocesados puede alterar la salud intestinal y, según algunas teorías, provocar condiciones como el “intestino permeable”.
Hay señales de cambio. En 2024, la FDA prohibió el colorante artificial Rojo 3 y el aceite vegetal bromado, décadas después de su veto en Europa. Pero ambas decisiones fueron impulsadas primero por leyes estatales, especialmente en California. Para muchos expertos, es la presión local la que está forzando reformas que el gobierno federal ha evadido por años.
Robert F. Kennedy Jr., actual secretario de Salud, ha expresado sus intenciones de cerrar el vacío legal del GRAS y vetar más aditivos sintéticos. Su plan “Make America Healthy Again” busca reformar el sistema desde adentro. Sin embargo, algunos expertos dudan de su voluntad real, y temen que se limiten a medidas simbólicas.
Por ahora, millones de estadounidenses siguen comiendo dulces que otros países ya consideran peligrosos. La diferencia no está en el caramelo, sino en las leyes que deciden qué tan tóxica puede ser una golosina.



