Las nuevas peticiones de subsidio bajaron a 197,000, superando las previsiones de los economistas, en medio de tensiones geopolíticas y presiones inflacionarias
Las nuevas solicitudes de seguro de desempleo en Estados Unidos se ubicaron la semana pasada cerca de sus niveles más bajos en 57 años, una señal de que el mercado laboral recuperó impulso tras meses de debilidad durante el verano, incluso mientras la economía enfrenta los efectos del conflicto en Medio Oriente. Según el reporte semanal del Departamento del Trabajo publicado este jueves, las solicitudes iniciales de beneficios estatales bajaron en 1,000, hasta una cifra ajustada estacionalmente de 197,000 durante la semana que terminó el 19 de septiembre. La cifra quedó por debajo de las 201,000 solicitudes que habían proyectado los economistas consultados por Reuters, y se acerca a niveles no vistos desde 1969, según el artículo publicado por Reuters.
U.S. unemployment claims just dropped to their lowest level since mid-July. Here’s what the latest numbers tell us about where the job market is headed. 👇 pic.twitter.com/OAObvsM5wo
— WTKR News 3 (@WTKR3) September 25, 2026
El promedio móvil de cuatro semanas, que suaviza la volatilidad de los datos semana a semana, también descendió, ubicándose en 202,250. De acuerdo con la cobertura de Yahoo Finance, esta estabilidad se debe principalmente a que las empresas mantienen muy bajos los despidos, aunque siguen mostrándose cautelosas a la hora de contratar personal nuevo. La tasa de desempleo se mantuvo estable en 4.1% este mes, mientras que las solicitudes continuas, un indicador relacionado con el ritmo de recontratación, se acercaron a mínimos de tres años.
Economistas citados en los reportes atribuyen parte de esta cautela empresarial a la incertidumbre generada por el conflicto con Irán y por los aranceles a las importaciones, además de la escasez de mano de obra vinculada a las políticas migratorias más estrictas y al aumento de jubilaciones. Una encuesta de S&P Global, difundida el miércoles, mostró que la actividad empresarial en septiembre alcanzó su nivel más alto en más de cinco años, aunque con presiones de precios cada vez mayores, en parte debido al alza en los costos de la energía provocada por la guerra.
Esta estabilidad en el mercado laboral refuerza las expectativas de que la Reserva Federal podría subir nuevamente las tasas de interés antes de que termine el año, como parte de su estrategia para contener la inflación. La semana pasada, el banco central elevó su tasa de referencia en 25 puntos base, situándola entre 3.75% y 4.00%, el primer incremento en tres años.
Por otro lado, el sector inmobiliario mostró un comportamiento distinto: las ventas de casas nuevas subieron 6.4% en agosto, impulsadas por recortes de precios e incentivos de los constructores, aunque las tasas hipotecarias, que promediaron 7.03%, continúan complicando el acceso a la vivienda para muchas familias.
En conjunto, los datos pintan un panorama de un mercado laboral resiliente, pero con una economía que enfrenta crecientes presiones de precios y una recuperación desigual entre distintos sectores.



